América Latina y el Caribe han logrado “progresos sustantivos” en la protección e integración de personas refugiadas y apátridas durante la última década, dijo este jueves la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).

Los avances concretos se han identificado en el fortalecimiento de los sistemas de asilo, en las políticas de integración socioeconómica de las personas desplazadas, en el acceso a los servicios de salud y a la seguridad social, y en la prevención y la erradicación de la apatridia a lo largo del continente.
Así lo indicó el informe sobre la implementación del Plan de Acción de Brasil (PAB), una iniciativa adoptada en el 2014 por 28 Estados y territorios latinoamericanos y del Caribe en el marco del 30 aniversario de la Declaración de Cartagena sobre Refugiados de 1984.
Los “progresos sustantivos” en materia de protección e integración de las personas refugiadas y apátridas se han materializado bajo un “fuerte marco de cooperación, coordinación y solidaridad entre los países” y pese al “aumento sin precedentes de personas desplazadas forzadas, de los retos socioeconómicos derivados de la recuperación de la pandemia de la covid-19 y los impactos devastadores del cambio climático sobre la movilidad humana en América Latina y el Caribe”, dijo el ente de la ONU en un comunicado.
El director regional de Acnur para las Américas, José Samaniego, afirmó que el PAB “fijó una hoja de ruta para el decenio 2014-2024, basada en los principios de solidaridad, cooperación internacional y responsabilidad compartida”, y que “ha sido esencial para abordar los movimientos mixtos de personas refugiadas y migrantes, proporcionando protección y soluciones a estas poblaciones”.
En materia de protección, Acnur destacó que el PAB mejoró la calidad de los sistemas de asilo en América Latina y el Caribe, que incorporaron avances tecnológicos como la digitalización de los procedimientos para ampliar su accesibilidad, y brindaron mayor atención a las necesidades específicas de los solicitantes de asilo y refugio relacionadas a género, edad y diversidad.
Asimismo, los países adoptaron procesos masivos de regularización, mecanismos de protección temporal o complementaria, como visas humanitarias, y descentralizaron sus oficinas responsables del tema de asilo para permitir una más eficaz, capilar y ágil atención a las personas refugiadas en condiciones humanitarias adecuadas, como también identificar y atender sus necesidades de protección internacional, añadió, entre otros resultados de la iniciativa.
El informe final sobre la implementación del PAB será presentado el próximo 12 de diciembre, cuando se anunciará el Proceso de Cartagena+40, una serie de consultas lideradas por Chile que concluirán a finales de 2024 con la creación de un nuevo y consensuado plan estratégico regional para la próxima década en materia de protección internacional y soluciones.
“Este proceso será una contribución significativa de América Latina y el Caribe al II Foro Mundial sobre los Refugiados que se llevará a cabo en Ginebra entre los días 13 y 15 de diciembre” próximo, dijo el ente de la ONU.
Este proceso será una contribución significativa de América Latina y el Caribe al II Foro Mundial sobre los Refugiados, que se llevará a cabo en Ginebra entre los días 13 y 15 de diciembre.
“Las iniciativas innovadoras y pragmáticas generadas por el Plan de Acción de Brasil van a inspirar a los países de América Latina y el Caribe para avanzar aún más en la próxima década a través del Plan de Acción de Chile, confirmando la histórica tradición de solidaridad, protección y soluciones de la región con las personas refugiadas y desplazadas”, afirmó Samaniego. EFE

