Con el caso de la colegiala que apuñaló a un compañero, supuestamente al ser víctima de burlas, se reabre la discusión sobre la creciente violencia en las instituciones educativas, algunas por causas del “bullying” entre el estudiantado a nivel mundial.
Según UNICEF, la violencia escolar abarca desde el acoso verbal hasta agresiones físicas graves, como la que hoy mantiene a Alexander entre la vida y la muerte.
“Nadie debería tener miedo de ir a la escuela. Sin embargo, para muchos estudiantes en todo el mundo, la escuela es un lugar peligroso”, señala el organismo internacional, que también insta a docentes, padres y autoridades a crear entornos escolares seguros.
La violencia dentro de las aulas puede tener consecuencias devastadoras a largo plazo, tanto en la salud mental como en el futuro académico y social de los jóvenes afectados.
Los estudiantes merecen sentirse seguros dentro de sus centros educativos. La prevención de la violencia escolar no es una opción: es una responsabilidad compartida, detalla Unicef.

