En la madrugada de este sábado 12 de julio de 2025, un edificio en el municipio de La Habana Vieja, Cuba, se derrumbó, cobrando la vida de tres personas, entre ellas una niña de 7 años, según informaron las autoridades locales.
Las víctimas quedaron atrapadas en el inmueble al momento del colapso, como detalló la Asamblea Municipal de La Habana Vieja en sus redes sociales.
Este tipo de incidentes, frecuentes en Cuba, especialmente en la capital, se atribuyen principalmente a las intensas lluvias y al deficiente estado de las construcciones.
La problemática de la vivienda es uno de los desafíos socioeconómicos más apremiantes en el país, sobre todo en La Habana, que con 2.1 millones de habitantes es la provincia más poblada.
Cifras oficiales revelan que La Habana cuenta con 185,348 propiedades en mal estado, de las cuales 83,878 requieren reparaciones parciales y 46,158 necesitan una reforma capital. Además, existe una demanda de 43,854 viviendas para damnificados de derrumbes anteriores (actualmente en albergues estatales) y otras 11,458 casas adicionales debido al crecimiento poblacional.
A nivel nacional, Cuba, con 9.7 millones de habitantes, posee más de 3.9 millones de viviendas, de las cuales un 37% se encuentran en estado regular o deficiente.
El país enfrenta un déficit habitacional acumulado de 856,500 casas, requiriendo aproximadamente un 20% más de las viviendas existentes. En 2018, el gobierno cubano lanzó una política de vivienda con el objetivo de erradicar este déficit en una década.
Sin embargo, economistas independientes y críticos del gobierno han señalado que la inversión pública en los últimos años se ha enfocado predominantemente en la construcción de hoteles, muchos de ellos de lujo, en detrimento de otras necesidades habitacionales.
Cuba atraviesa una severa crisis económica desde hace más de cuatro años, exacerbada por la pandemia, el endurecimiento de las sanciones estadounidenses y políticas nacionales que han agravado problemas estructurales de la economía.

