Niños, jóvenes y adultos mayores, sin importar las condiciones climáticas ni las largas filas, acuden como cada año a venerar a la Virgen de Suyapa. Con profunda fe y convicción, los devotos agradecen los milagros recibidos, mientras miles de personas abarrotan la Basílica de Suyapa, que este día se convierte en un espacio de encuentro, hermandad y amor.



