Tegucigalpa, Honduras – Se cumple una década desde que el eco de la lucha ambientalista perdiera una de sus voces más potentes. Hace diez años, el vil asesinato de Berta Cáceres, líder indígena lenca y defensora de los derechos humanos, conmocionó no solo a Honduras, sino al mundo entero, convirtiéndola en un símbolo eterno de resistencia.
Una vida dedicada a la Madre Tierra
Cáceres, cofundadora del Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), dedicó su vida a la protección del territorio y los recursos naturales. Su batalla más emblemática fue la defensa del Río Gualcarque, sagrado para el pueblo Lenca, frente a la construcción de la represa hidroeléctrica Agua Zarca.
Esta lucha incansable le valió en 2015 el prestigioso Premio Ambiental Goldman, conocido como el «Nobel de la Ecología», apenas un año antes de que fuera silenciada en su hogar en La Esperanza, Intibucá.
Justicia y Memoria Histórica
A diez años de aquel fatídico suceso, la figura de Berta ha trascendido las fronteras. Aunque se han logrado condenas contra los autores materiales y algunos autores intelectuales vinculados a la empresa desarrolladora del proyecto energético, su familia y organizaciones internacionales mantienen el reclamo de una justicia plena y estructural.
«Berta no murió, se multiplicó», es la consigna que hoy resuena en las comunidades que continúan enfrentando desafíos similares ante proyectos extractivistas sin consulta previa.
Puntos Clave de su Legado:
- Defensa Territorial: El reconocimiento del derecho de los pueblos indígenas sobre sus tierras ancestrales.
- Ecofeminismo: Unió la lucha por el medio ambiente con la emancipación de las mujeres y la justicia social.
- Reconocimiento Global: Su asesinato marcó un antes y un después en la protección internacional de los defensores ambientales en América Latina.
Hoy, la comunidad internacional y el pueblo hondureño rinden homenaje a la mujer que advirtió que «dar la vida por la defensa de los ríos es dar la vida por el bien de la humanidad». Su legado no solo sobrevive en las leyes y premios, sino en cada río que fluye libre gracias a su valentía.A DIEZ AÑOS DE SU PARTIDA: EL LEGADO INQUEBRANTABLE DE BERTA CÁCERES SIGUE VIVO

