
Tal como se había pronosticado en la segunda quincena de mayo, las lluvias comenzaron a caer sobre el territorio nacional, con una vaguada que se extenderá mañana viernes, alentando las siembras de primera y mitigando el golpe de calor al que siguen sometidos los hondureños en varias ciudades, particularmente en Tegucigalpa.
Sin embargo, como es una costumbre, el ligero chubasco inundó algunos sectores vulnerables de la capital, entre ellos los mercados populares, instituciones públicas, como el Congreso Nacional, y el paso subterráneo conocido como “Hoyo de Merriam”, al que ningún gobierno municipal le ha dado respuesta, hasta ahora.
En otros sectores de la ciudad no llovió ni tampoco en las cuencas de Los Laureles y La Concepción, las dos represas que abastecen de agua potable la capital y cuyos niveles siguen por debajo del mínimo, provocando racionamientos de seis días y disparando el precio del barril hasta en cien lempiras en las zonas altas de la periferia.

ALEGRÍA EN EL CAMPO
La alegría por las lluvias llegó a los pequeños agricultores que ya comenzaron a sembrar su cosecha de primera. Hoy, llovía copiosamente en los municipios deprimidos del sur de El Paraíso, como Texiguat, Liure y Soledad, ubicados al mismo tiempo en el llamado Corredor Seco, donde, al final de la temporada, cerca de un millón de pobladores terminan comiendo raíces y frutos silvestres, ante la pérdida de sus cultivos de grano básico por falta lluvia.
También, en ciudades como Choluteca y Nacaome el golpe de calor ha disminuido considerablemente con respecto a marzo, cuando se registraron temperaturas superiores a los 42 centígrados.
A partir de esta quincena, se esperan lluvias dos o tres veces por semana, lo que seguirá siendo bueno para las siembras, según explicó el director del Servicio de Meteorología del gobierno, Francisco Argeñal.


