Se fue de el país para escapar de la pobreza y la violencia

Cuando abandonó el país al Kelly tenía 26 años , cargo su mochila , llevando con ella sus dos pequeñas niñas una de tres y la otra de cinco años
Sin mirar atrás , el hambre y la violencia familiar la hicieron a dejar el país en busca de un mejor futuro
Cruzo la frontera de Corinto en un autobús con las dos niñas dormidas sobre sus brazos atravesó Guatemala hasta llegar a Chiapas y luego continuó su camino hacia Tenosique , Tabasco llegando a Yucatán con la esperanza de encontrar estabilidad, sin saber que tendría otras pruebas preparadas
Su sueño era llegar a Estados Unidos ,pero su meta cambió cuando conoció un hombre en Yucatán , la engañó al decirle que formarían un hogar en un país desconocido
Quedando embarazada de una niña embarazada , luego el nombre la abandonó sin dar explicaciones. La mujer obligadamente quedó en la calle con sus dos hijas sin un techo y con una niña en camino
Me sacó de la casa en la que vivíamos en kanasín cuando supo que estaba embarazada . Pasé los meses más difíciles de mi vida en refugios para mujeres embarazadas ,relató con la voz quebrada.
Su tercera niña ya nació tiene apenas un mes de nacida, por eso no puede trabajar. Vive en un albergue para migrantes de la pastoral de Movilidad Humana de la Arquidiócesis de Yucatán
Ella una mujer del campo. En Honduras, cuando enviudó, tuvo que sostener a sus hijas con trabajos eventuales ,Limpiaba casas, araba la tierra con un azadón, hacía lo que fuera necesario para ganar unos centavos y alimentar a sus niñas.
El papá de mis hijas mayores murió cuando Cinthia tenía siete meses. Era epiléptico y sufrió un ataque fatal. Yo me quedé sola. Mi familia me dio la espalda, nos sacaron de la casa y nos quitaron todo. Me fui con mis hijas a un cuarto donde solo vivían hombres trabajadores. Ahí aprendí a sobrevivir , relató la mujer
Cuente que aún le duele cuando sus hijas le piden cosas que no poder comprárselas,son lo único que vale la pena. Por ellas tengo que salir adelante. No quiero que sufran lo que yo viví

En un albergue de la Pastoral de Movilidad Humana se encuentra Kelly y sus tres niñas
Ya no quiere regresar a honduras por los momentos su meta es establecerse en México legalizar sus documentos migratorios, encontrar un buen empleo para poder rentar un techo para ella y sus tres hijas
Sabe que no le será nada fácil , más aún con las políticas migratorias tras las nuevas leches de Estados Unidos apesar de las cicatrices que le dejado la vida , mira a sus hijas y se aferra a la esperanza.
Tengo que sacarlas adelante. Sé que lo lograré ,dice con convicción. Su sueño americano se convirtió en un sueño mexicano. Y esta vez, no permitirá que nadie se lo arrebate. Relató

