Henzo García Oseguera fue sentenciado a 10 años de cárcel en Nacaome tras aceptar que agredió severamente a hijo menor.
La madre del niño debía acompañar a su hermano a una cita médica y confió en el padre del niño, a quien le pidió que cuidara de su hijo de dos años por unas horas.
Pero esas horas terminaron marcando la vida del menor para siempre. Henzo García Oseguera, el padre incumplió con el deber más básico de proteger a su hijo lo golpeo de forma brutal.
Lo que sucedió en ese lapso de tiempo salió a la luz gracias a la alerta que encendió su propia familia.
Fue una hermana menor de Henzo quien llevó al pequeño hasta la vivienda de la abuela materna.
Apenas lo recibió, la madre se alarmó el pequeño no podía caminar. Al subirle la camiseta, las señales eran evidentes. Moretones. Golpes. Dolor.
La madre, al regresar, lo llevó de inmediato al hospital de San Lorenzo donde los médicos no dudaron en llamar a las autoridades, se trató de un caso evidente de abuso infantil.
El cuadro clínico era devastador. El pequeño presentó un trauma abdominal cerrado y fue intervenido quirúrgicamente con urgencia.
Los médicos describen la escena. lesión en el hígado, daño en el colon transverso, contusiones en el páncreas, sangre en el peritoneo. Un cuerpo pequeño con heridas demasiado grandes.
El suceso no quedó en el silencio. Gracias a las campañas de sensibilización realizadas por la Fiscalía en varios hospitales del sur de Honduras, el personal médico supo qué hacer
El padre del menor, Henzo García Oseguera aceptó su culpa y fue sentenciado a 10 años de cárcel por parricidio agravado en grado de tentativa inacabada.
Este hecho estremeció a Nacaome, demuestra que los abusos, por más que se intenten ocultar, pueden salir a la luz cuando hay redes de apoyo y profesionales comprometidos con la protección de la niñez.
En ocasiones, una sola llamada puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Y, esta vez, el sistema respondió a tiempo.

