Jorge Martínez Dueñas, 44 años, lo deportaron de Estados Unidos dos veces. Ahora enfrenta graves cargos por abuso infantil en Connecticut.
El hondureño fue deportado en dos ocasiones. La ley lo expulsó de Estados Unidos, Jorge Martínez Dueñas de 44 años, encontró la manera de cruzar nuevamente la frontera y, esta vez, puso en peligro la vida de menores.
La vida de Jorge no solo revela una cadena de errores en el sistema migratorio, sino también un drama judicial que mantiene en vilo a Connecticut.
Es en este Estado donde enfrenta múltiples cargos por presunto abuso y crueldad contra un menor que ahora tiene 19 años.
Martínez fue capturado originalmente el Departamento de Policía de Wethersfield en 2008, cuando enfrentó acusaciones similares.
En febrero la ICE lo arresto en ese año y un juez ordenó su deportación. El 27 de marzo de 2024 fue enviado a Honduras, pero hace algunos cinco meses después, en septiembre, fue arrestado otra vez por reingresar ilegalmente al país.
Entre esa fecha y septiembre de 2024, logró ingresar una vez más a EE.UU. Esta vez fue capturada por la Policía Estatal de Connecticut, acusado de riesgo de lesión infantil intento de crueldad contra un menor y privación ilícita de libertad en primer grado.
Pese a la gravedad de los cargos, lo liberaron antes de que ICE pudiera intervenir con una orden de detención migratoria.
La liberación alerto a las autoridades federales. Martínez, considerado prófugo por ICE, permaneció en libertad hasta el 3 de marzo de 2025, cuando lo arrestaron nuevamente oficiales de la oficina de ICE Boston en Hartford, desde entonces se encuentra bajo custodia federal Patricia H. Hyde, directora interina de la Oficina de Campo de Operaciones de Detención y Deportación de ICE en Boston, fue tajante.
Tenemos tolerancia cero con quienes lastiman a los niños. ICE Boston priorizará la seguridad de nuestro público y perseguirá sin descanso a los abusadores de menores inmigrantes indocumentados.
Actualmente,Martínez enfrenta un proceso judicial pendiente en el Tribunal Superior de Connecticut.
Las acusaciones en su contra son severas, pero también lo son las interrogantes que deja el suceso.
Cómo un hombre deportado dos veces pudo volver a entrar al país y permanecer libre el tiempo suficiente para reincidir.
Mientras la justicia avanza, el suceso de Dueñas se convierte en símbolo de una deuda pendiente con los menores que deberían haber estado protegidos.

