Una exagente comento su impactante encuentro con un compañero que, según descubrió después, había muerto minutos antes.
Lo que parecía una anécdota más de servicio policial se convirtió en una historia inquietante que ha dejado a muchos catastros con la piel erizada.
En el podcast Azoros, conducido por el Dr. Salvatore, una exagente de la Policía Nacional reveló un acontecimiento que vivió durante su tiempo en la institución: asegura haber visto y hablado con un compañero media hora después de que él ya había muerto.
Yo ingresé a la Policía a los 18 años y estuve cinco años. En 2021 conocí a un amigo de mi esposo, que también era policía. Lo saludé durante un turno y hablamos un momento, reveló.
Lo que jamás imaginó es que esa misma tarde, al contarle a su esposo sobre el encuentro, él le respondiera con una noticia conmovedora. Ese amigo murió en un accidente de moto hace 30 minutos.
La exoficial, incrédula, volvió al lugar donde había visto al compañero.
Cuando regresé al punto del turno, ya no estaba. Pregunté a los dos policías presentes y me dijeron que solo ellos estaban cubriendo. No había nadie más. Di vuelta a todo el complejo, pero no lo encontré. Yo estaba segura de haberlo saludado.
El episodio relatado ha provocado cientos de reacciones en redes sociales. Varios manifestaron que podría tratarse de un fenómeno sobrenatural, una despedida’ de la muerte o simplemente una percepción alterada por el impacto emocional del momento.
Otros usuarios lo relacionan con experiencias similares vividas por personal militar o policial, quienes a menudo trabajan bajo presión y en contextos cargados de emociones intensas.
Eso le pasó también a mi cuñado, el mejor amigo le hizo una llamada, diez días después de haber muerto, tuvieron una conversación como de 20 minutos. Esto está heavy. Se me erizó la piel. Qué lindo se fue a despedir, parte de algunos mensajes.
No hay una explicación definitiva para lo que vivió esta exagente, su revelación suma una historia más a la larga lista de paranormales que surgen en espacios donde la vida y la muerte coexisten tan de cerca como en la fuerza pública.

