La cónsul de Honduras en Los Ángeles pidió a los migrantes hondureños no exponerse en las calles ni unirse a protestas tras la ola de redadas migratorias en Estados Unidos.
El consulado de Honduras en Los Ángeles, en medio de un ambiente tenso y cargado de miedo, lanza un llamado urgente a la comunidad migrante. no salgan, no se expongan ante las protestas.
Julissa Gutiérrez Villanueva, la cónsul hondureña, quien pidió a los connacionales abstenerse de participar en protestas relacionadas con las recientes redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ICE.
Les recomendamos no participar en ningún acto de protesta y menos que fomenten la violencia dentro de sus localidades. Permanezcan en sus domicilios con sus familias, manténganse a salvo, manifestó la Cónsul.
En los últimos días, el centro de Los Ángeles se convirtió en escenario de protestas espontáneas tras la detención de al menos once personas de distintas nacionalidades en redadas masivas.
Aunque las manifestaciones son en su mayoría pacíficas, algunos enfrentamientos con las autoridades elevaron la alarma entre los migrantes.
Organizaciones locales denuncian una creciente presencia militar y patrullajes en zonas con alta población latina.
A raíz de ello, gobiernos como los de Honduras y Guatemala comenzaron a emitir advertencias para proteger a sus ciudadanos.

La cónsul Gutiérrez advirtió que la red consular está en alerta máxima y lista para asistir a los hondureños que pudieran verse afectados por los operativos.
Se habilitó el número de emergencia 470-751-9077 y el correo emergenciasconsulado@gmail.com para brindar asistencia legal o de protección.
El llamado es a cuidarse, a no exponerse, a confiar en los canales consulares si se sienten en peligro, reiteró la funcionaria.
Aunque no todos los hondureños en Los Ángeles son directamente afectados por las redadas, el clima de incertidumbre se apoderó de muchas familias.
Algunos evitan salir incluso a trabajar, mientras otros consideran movilizarse a otras ciudades donde sientan menos presión migratoria.
Las personas tiene miedo, no sabemos si el próximo en caer seremos nosotros, dijo un hondureño ,residente el el área de Westlake quien pidió no revelar su identidad.
Mientras se endurecen las políticas migratorias y la presencia policial infunde temor, el consulado hondureño intenta ser una tabla de salvación para quienes no tienen a quién acudir.
Hoy, más que nunca, quedarse en sus domicilios podría ser un acto de protección. Y en un país donde ser migrante ya es un riesgo, el silencio, aunque doloroso, puede ser también una forma de resistir.

