Bajos salarios, inflación y desempleo limitan el impacto del decimocuarto salario en el bolsillo de los hondureños, alertan expertos y empresarios.
El crecimiento económico de Honduras, que se mantiene entre un 3 % y 4 % anual, sigue siendo insuficiente y no logra traducirse en mejoras significativas en la vida diaria de la mayoría de la población. Cada vez más ciudadanos enfrentan situaciones de precariedad.
Factores como el desempleo —que afecta al 5.2 % de la población, es decir, aproximadamente 205,973 personas—, los bajos ingresos y una inflación del 4.49 %, limitan el efecto positivo que podría tener el aumento de dinero en circulación generado por el pago del decimocuarto salario, advierten analistas económicos.
Si bien este pago es obligatorio para las empresas durante el mes de junio, muchos empleadores enfrentan serias dificultades para cumplir con esta obligación, según ha manifestado el sector privado.
De acuerdo con datos de la Secretaría de Finanzas, el Gobierno desembolsará unos 4,150 millones de lempiras en concepto de decimocuarto salario a 237,843 funcionarios y empleados públicos.
La empresa privada, por su parte, aportará alrededor de 10 mil millones de lempiras entre salarios y el decimocuarto, siendo el principal empleador del país con 1.6 millones de trabajadores, según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE).
La zona norte representa entre el 60 % y 65 % del total nacional. La alcaldía de San Pedro Sula pagará unos 65 millones de lempiras adicionales a unos 2,700 empleados.
En el caso de la maquila, se estima un desembolso de 4,500 millones de lempiras, de los cuales 2,250 millones corresponden al decimocuarto salario de unos 140,000 colaboradores, informó Guillermo Matamoros, gerente regional de la Asociación Hondureña de Maquiladores (AHM).
Antes del descenso en las exportaciones, registrado hace unos cuatro años, ese número era de aproximadamente 180,000 empleados.
«Algunas empresas ya han iniciado con el pago, dependiendo de sus políticas internas, no obstante, el reglamento establece que el catorceavo debe pagarse durante el mes de junio», indicaron autoridades del Cohep.
Explicaron que es importante tener en cuenta la situación económica actual del país y que más de 1.5 millones de personas trabajan en la informalidad o subempleo, lo que puede complicar el cumplimiento de este derecho.
El sector de la micro, pequeña y mediana empresa (mipyme) admite que está enfrentando dificultades para cubrir el pago del decimocuarto salario. El contexto electoral ha frenado inversiones y decisiones clave, afectando las ventas y el empleo.
«En la mayoría de casos no han pagado el catorceavo, está muy complicado. Muchos están esperando qué pasa con las elecciones, las ventas están bajas y el empleo ha disminuido bastante», declaró a LA PRENSA Javier Pineda, presidente de la Asociación Nacional de la Mediana y Pequeña Industria de Honduras (Anmpih).
Pineda explicó que algunas mipymes tendrán que llegar a acuerdos con sus colaboradores para realizar el pago en cuotas y así poder cumplir con la obligación.
El salario mínimo para las microempresas con entre 1 y 10 empleados es de 12,191.70 lempiras mensuales. Para las pequeñas empresas con entre 11 y 50 trabajadores, el monto asciende a 12,636.50 lempiras mensuales.
Pineda añadió que el reciente ajuste al salario mínimo y la falta de una ley de empleo por hora han impactado negativamente al sector. “Con los empleados que se tienen ya es difícil porque el salario aumentó, y cuando se necesita contratar más personal ya no se hace porque no está la ley de empleo por hora”, subrayó.
Desempleo en Honduras
Además, señala que 1.6 millones de personas laboran en condiciones de subocupación o informalidad. Los jóvenes entre 15 y 29 años representan el 37 % de ese sector.
La informalidad está directamente relacionada con la precariedad laboral, ya que implica bajos salarios, ausencia de seguridad social y falta de acceso a beneficios, lo que limita el desarrollo económico de miles de familias.
«El crecimiento de la economía no es para nada suficiente. Las autoridades públicas se muestran satisfechas con ese crecimiento, pero es débil, no es sostenido y por eso no se nota en la realidad de los hogares hondureños. No se rompen los ciclos de pobreza, atraso y baja productividad», explicó el economista Rafael Delgado a LA PRENSA.
Para que la economía crezca por encima del 4 %, se requieren avances significativos en educación, infraestructura, logística, combate a la corrupción y un sistema judicial funcional. “Estas son tareas pendientes que impulsan la inversión, la creación de empleo y el desarrollo productivo”, afirmó.
Sobre el impacto del decimocuarto mes de salario, Delgado fue claro: “Es leve, porque eso no cambia la economía del país. Muchos hogares están sumamente endeudados y ese decimocuarto es un ingreso que sirve para nivelar los compromisos adquiridos en los últimos seis meses”.
Según el Banco Central de Honduras (BCH), a marzo de 2025, la inflación interanual fue de 4.49 %. Entre los rubros que más contribuyeron al aumento están alimentos y bebidas no alcohólicas, alojamiento, servicios públicos, restaurantes, productos de cuidado personal, artículos del hogar, y vestimenta y calzado, los cuales en conjunto representan el 78 % de la inflación registrada.
Adalid Irías, defensor de los derechos del consumidor, advirtió a LA PRENSA que la crisis económica ha elevado los niveles de endeudamiento de las familias hondureñas, lo que les impide acceder a nuevos servicios, consumir más o ahorrar.
“El costo de la canasta básica ronda las 15,500 lempiras, es el mínimo para una familia promedio de cinco miembros”, indicó.
Irías también denunció que el 40 % de las empresas incumplen el pago del salario mínimo, lo que impide a muchas familias cubrir siquiera sus necesidades básicas.
«De cada diez familias, siete no pueden cubrir la canasta básica y apenas lo hacen en un 33 %. Por eso muchos tienen una mala alimentación que deriva en problemas de salud», aseveró.

