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Jugador hondureño tuvo que emigrar en busca de su sueño: Así es su nueva vida en Estados Unidos

De la detención de su esposa e imLa historia de Secundino Martínez se suma a la de miles de hondureños que salen de su país en busca de cumplir sus sueños. Así es la nueva vida del jugador en Estados Unidos.

plementación de su grillete, a estar a punto de terminar estudios en teología; así es su sorprendente historia.

El fútbol para muchos ha sido el pasaporte a una mejor vida, pero para otros simplemente el sueño de alcanzar la gloria, pero la realidad los ha marcado con un paso atrás y emprender un nuevo destino.

Secundino Martínez, un joven originario de La Ceiba, lleno de talento, formado en la inferiores del Victoria y logró debutar en la primera división de Honduras con el Vida, pero su camino al igual que muchos fue muy corto y su huella se vio borrada por el anhelo de una vida mejor.

Secundino marcó quizás uno de los mejores goles de la Liga Nacional en los últimos . Se lo hizo a Motagua 2017, a estadio casi lleno, con su gente y en el estreno de su corona de bicampeón, soltó un tremendo zurdazo que enmudeció el hoy Chelato Uclés.

En el fútbol hondureño, Secundido vistió la camisa del Vida, club que lo dio a conocer en la Liga Nacional, también tuvo un paso por el Juticalpa y la Real Sociedad, pero antes de los 25 años de edad le dijo adiós al país y emprender el sueño americano.

Martínez pudo cambiar su vida del fútbol profesional a convertirse en legionario, pero finalmente no se le concretó y fue otra de las razones que lo llevaron a viajar a las tierras del tío sam: «Hubo ofertas para el extranjero en el fútbol de Grecia, pero al final cuando no se concretó nada, decidí venirme, luego los salarios eran bajos y la salud de mi madre se complicó, eso me hizo venirme».

Con un reto muy grande de sacar adelante a su familia, Secundino tomó maletas para cumplir su sueño americano, donde estaba acostumbrado a una vida ligada al fútbol y otros oficios, lo que podría ser un reto no muy difícil para Martínez a su llegada a Estados Unidos.

Y es que durante su vida en Honduras, a la par del fútbol, Martínez tenía que pintar casas, instalar ventanas y otras cosas más para llevar sustento a sus casa: «Desde niño estaba acostumbrado a todo, yo sabía cómo era la situación, no había nadie esperándome, pero los amigos me ayudaron

Y ahora lo recuerda: «Desde antes de jugar al fútbol yo trabajaba, después jugaba y trabajaba a la vez. Lo malo que aquí las personas piensan que uno solo para jugar fútbol sirve ja,ja,ja es un paradigma que me tocó romper aquí».

Pese a tener una puerta abierta para tener unos ingresos extras siempre dentro de los terrenos de juego, el hondureño cortó esa posibilidad: Comencé jugando al fútbol amateur, pero luego tomé de la decisión de dejarlo.

Lejos de un balón y de los terrenos de juego, su labor se vio marcada en diferentes labores que le permitían ganarse el pan de cada día muy distante de casa: «Trabajé varios años en la yarda (cortando grama, arreglar jardines), construcción, donde estuviera la oportunidad, ahí lo hacía. Arreglaba cementerios, parques, propiedades».

Tras varios años en Estados Unidos, el deseo de superación lo llevó a prepararse y así poder sacar unos cursos de electricidad, situación que le ha permitido mejores ingresos para su familia: «Tuve la oportunidad de sacar unos cursos de electricidad, conseguí una licencia y ya tengo varios años de estar en esa parte de la electricidad».

No todo ha sido color de rosas para el hondureño, donde también ha posado momentos difíciles, donde tuvo que convivir con una situación adversa tras la detención de su esposa e implementación de su grillete.

Marcado por el llamado de Dios para servir en su obra, Secundino Martínez, decidió volver a los camino de él tras cierto tiempo de haber estado retirado. La Iglesia Amor y Restauración le abrió las puertas en Estados Unidos y es ahí donde hoy le sirve.

Además confiesa: «He decidido buscar a Dios como primera opción, más compromiso, sin él es imposible. Yo hice un cambio en mi estilo de vida, la familia ha crecido un poco, vamos a la iglesia y estamos sirviendo».

También tuvo un paso por el Juticalpa y la Real Sociedad, pero antes de los 25 años de edad le dijo adiós al país y emprender el sueño americano.

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