Alex Quintanilla, un inmigrante hondureño de 40 años que residía en San Antonio, quien trabajaba como jardinero pese a no contar con documentos migratorios, era ampliamente reconocido por su ética de trabajo y su carácter solidario. Su compañero de labores fue quien alertó a las autoridades tras presenciar el accidente.
El rescate del cuerpo se prolongó por más de una hora, debido a que los equipos de emergencia debieron esperar a que personal de la compañía eléctrica asegurara el área para evitar nuevos riesgos. La demora generó angustia entre los familiares del hondureño, quienes presenciaron impotentes la escena.
Su esposa, con quien compartía su vida desde hacía 14 años, lo recordó como un hombre devoto, trabajador y comprometido con su familia. «Dios me lo prestó por 14 años. Me hizo una mujer muy feliz», expresó entre lágrimas. «Aunque no tenía papeles, él siempre luchó por nosotros. Sé que está con Dios», añadió la viuda, quien también lamentó el retraso en el rescate.
Hasta el momento no se ha confirmado si los restos de Quintanilla serán repatriados a Honduras o enterrados en suelo estadounidense.

