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Narco-Pistas en Honduras: Revelaciones Impactantes

Los expedientes judiciales de la Corte del Distrito Sur de Nueva York lo dejan claro: las narco-pistas de Honduras funcionaban con la complicidad directa de presidentes, diputados y alcaldes.15-cr 378—- 18-cr 499

El 8 de marzo de 2014, en una conversación grabada, el exalcalde de Yoro, Arnaldo Urbina Soto, socio político del diputado nacionalista Milton Puerto, le confesó a Devis Leonel Rivera Maradiaga lo que había hablado directamente con Juan Orlando Hernández

Las palabras textuales de Urbina fueron:

“Entonces me dijo: ‘No, pues, alcalde… mientras los hombres se mantengan discretos, no va a haber problema. El problema es cuando no haya discreción.’” 

Los encargados de las narco-pistas clandestinas en Yoro, Lempira y Colón. Pilotos, descargadores y sicarios que recibían aviones cargados con cientos de kilos de cocaína, aterrizando en pistas improvisadas con apoyo de la policía local y protección política.

La cadena de complicidad

-Arnaldo Urbina Soto: exalcalde de Yoro, condenado por narcotráfico. Administraba el territorio y garantizaba que las pistas funcionaran sin problemas.

-Milton Puerto: diputado nacionalista y socio político de Urbina. Representa en el Congreso los intereses del grupo y aseguraba influencia legislativa.

-Midence Oquelí Martínez Turcios: diputado liberal de Colón. Operador político de Los Cachiros, recibiendo sobornos millonarios y facilitando contratos estatales a empresas fachada .

-Juan Orlando Hernández (JOH): el presidente que no solo sabía de las operaciones, sino que instruía que “mientras hubiera discreción” todo continuara.

-Migue Facussé el empresario narcotraficante segun documentos federales en el caso 15-cr 174 de Ludwing Cris Zelaya

El verdadero rostro del narco-Estado

Lagrabación demuestra que las narco-pistas nunca fueron clandestinas. Eran parte de un acuerdo político-criminal:

• El Partido Nacional, a través de Urbina, Puerto y JOH.

• El Partido Liberal, con operadores como Midence Oquelí, Puerto y los Urbina Soto

Honduras no era un “país de paso”, era un Estado convertido en pista de aterrizaje del narcotráfico, donde los aviones de cocaína tenían más garantías que los propios ciudadanos.

La conclusión es demoledora:

Las narco-pistas no eran secretos en la selva. Eran un negocio presidencial, manejado desde alcaldías, congresos y la Casa Presidencial. La “discreción” de la que hablaba JOH era la condición para que los carteles siguieran operando bajo la sombra protectora del poder político.

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