El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha firmado un decreto que establece una tarifa de $100,000 para las solicitudes de la visa H-1B, un permiso de trabajo utilizado por profesionales extranjeros altamente calificados en sectores como la tecnología, la medicina y la ingeniería. Esta nueva tarifa se suma a los costos ya existentes del trámite, que varían entre $1,500 y $6,000.
La medida ha generado una gran preocupación en la comunidad migrante y en el sector empresarial, que depende de estos trabajadores para cubrir vacantes en áreas como la programación y la inteligencia artificial. Se estima que cada año se otorgan más de 85,000 visas H-1B a través de un sistema de lotería.
Justificación y críticas
La administración de Trump justifica la medida argumentando que busca reducir la dependencia de trabajadores extranjeros y priorizar la contratación de ciudadanos estadounidenses.
Sin embargo, la Asociación Nacional de Empresas de Software (NAS) ha calificado el decreto como un «golpe directo a la competitividad de Estados Unidos». Por su parte, organizaciones de defensa de migrantes lo han tachado de «barrera discriminatoria». Analistas y legisladores demócratas advierten que la medida podría provocar una fuga de talento hacia países como Canadá y Alemania, y poner en riesgo la innovación tecnológica del país. Los demócratas han adelantado que buscarán impugnar legalmente el decreto.

