Durante el acto de entrega de credenciales a los diputados y alcaldes electos del Partido Nacional, la consejera del Consejo Nacional Electoral (CNE), Cossette López, rechazó de manera categórica haber incurrido en actos ilegales durante el proceso electoral y la etapa poselectoral, en medio de fuertes cuestionamientos y señalamientos en su contra.
“No cometí ninguna ilegalidad”, expresó López al referirse a las críticas surgidas por decisiones adoptadas dentro del órgano electoral. La consejera aseguró que su actuación estuvo guiada por la defensa de la democracia y el respeto a la voluntad popular, afirmando que su labor implicó un alto costo personal y profesional. “Defendimos la democracia con sangre, sudor y lágrimas”, manifestó.
En su intervención, López también sostuvo que, de acuerdo con los resultados que maneja y las revisiones realizadas, el Partido Nacional debería contar con al menos tres diputados adicionales en el Congreso Nacional. Esta afirmación vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el conteo de votos, la asignación de curules y las inconformidades que distintos partidos han expresado tras las elecciones.
La consejera reconoció que el proceso electoral estuvo marcado por tensiones, presiones y conflictos internos y externos, pero subrayó que, pese a ello, el CNE logró cumplir con su mandato constitucional. “Nos lastimaron, y hoy estamos de pie”, expresó, aludiendo a los ataques y cuestionamientos recibidos durante el desarrollo de los comicios y la etapa posterior.
Las declaraciones de Cossette López se dan en un contexto de polarización política y de señalamientos cruzados entre actores del sistema electoral, el Congreso Nacional y distintas fuerzas partidarias. Mientras algunos sectores respaldan su gestión y destacan su papel en la defensa del proceso democrático, otros continúan exigiendo explicaciones y posibles responsabilidades por decisiones adoptadas dentro del CNE.
Con la entrega de credenciales a los alcaldes y diputados electos, el organismo electoral avanza en el cierre formal del proceso, aunque el clima de confrontación política y las dudas sobre la legitimidad de ciertas decisiones mantienen abierto el debate nacional sobre el futuro de la institucionalidad democrática en Honduras.

