El fiscal general suspendido, Johel Zelaya, reveló que ha recibido amenazas de muerte presuntamente provenientes de la MS-13, en un contexto marcado por el proceso de juicio político que enfrenta en el Congreso Nacional.
Según sus declaraciones, la información sobre las amenazas la obtuvo hace aproximadamente 15 días, pero decidió no hacerla pública en su momento. “Yo obtuve esa información hace 15 días y no he dicho nada, solo he estado haciendo las investigaciones de manera silenciosa”, afirmó.
En paralelo, Zelaya anunció que interpondrá una demanda, aclarando que no busca mantenerse en el cargo, sino garantizar el respeto a la ley. “No es para seguir en el cargo, sino para que se respete la ley”, sostuvo.
El funcionario también hizo referencia a la sentencia conocida como “Gutiérrez Navas”, la cual —según indicó— establece que la figura del juicio político no puede aplicarse en Honduras, argumento que formaría parte de su estrategia legal frente al proceso en su contra.
Estas declaraciones se producen en un clima de alta tensión política y de seguridad, donde confluyen el proceso institucional, las acusaciones cruzadas entre actores políticos y ahora señalamientos sobre amenazas provenientes de estructuras criminales.

