Siete años han pasado desde que doña Martha Alegría Reichmann, viuda del exembajador hondureño ante la Santa Sede Alejandro Valladares, denunció haber sido víctima de una millonaria estafa que le arrebató los ahorros de toda una vida. Lo que inició como una denuncia pública se ha transformado ahora en un caso penal de alta envergadura que involucra a figuras de peso dentro de la Iglesia Católica.
Aseguran que la Fiscalía de Honduras ya considera su expediente como un crimen de alto impacto y que existen pruebas contundentes que vinculan directamente al cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga con la estructura financiera que la defraudó.
¿Qué se investiga?
El caso involucra al fallecido financiero Jorge Alberto Pino Canales, quien habría usado su cercanía con el cardenal Rodríguez Maradiaga para ganarse la confianza de diplomáticos, empresarios y feligreses —entre ellos Martha Alegría— con el fin de invertir sus ahorros en supuestos proyectos inmobiliarios «altamente rentables».
Sin embargo, se trataría de una red de estafa piramidal que desvió fondos millonarios, dejando a múltiples víctimas afectadas. Alegría sostiene que Pino operaba con conocimiento y respaldo de círculos cercanos al cardenal. Hoy, dice, el Ministerio Público ya ordenó la captura de dos personas vinculadas al entramado, y se espera que en los próximos días se amplíen requerimientos fiscales.
Una lucha por la verdad
Aunque aclara que su patrimonio ya no podrá recuperarlo, doña Martha insiste en que su lucha continúa por una razón moral: «el imperio de. Asegura que, por primera vez, siente que la justicia hondureña «le está poniendo el cascabel al gato». E insiste en que el caso no es únicamente patrimonial, sino que configura delitos graves como lavado de activos, fraude y asociación ilícita.
De confirmarse la participación del cardenal Rodríguez Maradiaga, este sería uno de los escándalos más serios en el seno de la Iglesia Católica hondureña.
Créditos: Periódico El Libertador

