El anuncio de la inscripción de Jorge Cálix como diputado liberal agitó la lucha por el control del Congreso que libran en estos momentos el Partido Nacional y el Partido Liberal, ambos con posibilidades matemáticas para lograrlo, pero con un camino escabroso contrarreloj al 23 de enero, cuando deberá estar electa la directiva en propiedad para el período 2026-2030.
Aunque el actual congresita no respondió a la consulta de este rotativo sobre su intención de seguir en la Cámara Legislativa, vía inscripción ya que no se postuló para el cargo, el propio presidente del Partido Liberal y alcalde de San Pedro Sula, Roberto Contreras, se encargó de confirmar el rumor.
“Jorge Cálix ya está inscrito para integrar el próximo Congreso Nacional”, declaró Contreras a medios de prensa. “El diputado electo, Samuel García (Olancho), ha cedido su posición para que Cálix sea el propietario”, agregó.
Se refiere a una jugada política permitida por la Ley Electoral después de una reforma durante los gobiernos nacionalistas anteriores permitiendo que un diputado electo que renuncie pueda ser sustituido por una persona que designe el partido y no de la nómina sometida a elección, como estaba anteriormente a la enmienda.

De este modo, García, que ya había ofrecido este puesto a Cálix, después que perdiera las primarias de marzo frente a Salvador Nasralla, renunciará como propietario, quedándose de suplente, y el Consejo Central Ejecutivo del Partido Liberal (CCEPL) designará a Cálix en su lugar.
Aunque falta de ética y burla al electorado, es una práctica usual en la política vernácula, como sucedió con los diputados salientes nacionalistas, Erasmo Portillo (Francisco Morazán) y Marco Midence (Atlántida), quienes fueron electos en las elecciones generales del 2021 sin haberse sometido a las primarias de ese mismo año. El mismo exalcalde capitalino, Ricardo Álvarez, fue inscrito como designado presidencial en el primer período del expresidente Juan Orlando Hernández, después que perdiera las primarias en 2013.

AGITACIÓN EN CONGRESO
La inscripción de Cálix ha provocado inmediatas reacciones a favor y contra entre los sectores en contienda por el control del Congreso. Inmediatamente al anuncio de su inscripción, trascendió que el expresidente Manuel Zelaya Rosales haría lo mismo en su partido, Libre, para asegurarse una diputación aunque no se confirmó este extremo ni quién sería el diputado electo sacrificado en favor del coordinador general del partido de gobierno.
Al interior de la bancada liberal electa, compuesta por 41 diputados, casi todos nuevos, la llegada de Cálix abre un nuevo frente de poder, ya que su intención es presidir la Cámara Legislativa buscando los consensos, ya sea entre liberales, nacionalistas y hasta los propios diputados de Libre.

Hay que recordar que Cálix logró ese propósito en 2021 reuniendo hasta 74 votos con los cuales desbarató los planes de la cúpula de Libre, que en ese entonces postuló a Luis Redondo, a quien, finalmente, logró imponer a patadas con 44 votos, provocando que Cálix terminara expulsado del partido oficialista y fuera a parar en la bancada liberal desde entonces.
De tal manera que no sería extraño que ahora logre los consensos aunque, esta vez, no tendría el apoyo, que sí lo tuvo en aquella oportunidad, de la bancada nacionalista puesto que los azules también están en franca pelea por presidir la Cámara Legislativa con 49 votos y a la caza de los otros 16, donde sea, para reunir el quorum de 65 que se ocupa para este caso.
Visto de este modo, Cálix tendría que recurrir a conquistar los 40 votos liberales y por lo menos 24 de Libre, algo que se presenta cuesta arriba para él puesto que “Mel” Zelaya le ha ofrecido la bancada completa (35 diputados) a la esposa de Nasralla, la diputada Iroshka Elvir, quien también se anda movimiento en ese sentido. Está claro que los liberales pueden controlar el Congreso, pero dependerá si los 40 congresistas apoyan a Iroshka o al mismo Cálix.
El otro escenario es que la bancada se fraccione y parte de ella decida apoyar a los nacionalistas, como ha ocurrido desde 1981, con los gobiernos de la democracia, cuando el Congreso queda en manos del partido que gana la Presidencia de la República.
ESCENARIOS Y NEGOCIACIONES

Por otro lado, el papel de Libre en todo esto, aun con la inclusión de su máximo líder como diputado y tras la histórica paliza en las elecciones generales de noviembre pasado, queda reducido a ser bisagra de los liberales ya que los nacionalistas no quieren saber nada ellos.
En cambio, Nasralla, el otro gran elector en este ajedrez político, ha pedido en las últimas horas gobernar junto a los nacionalistas siempre y cuando el Congreso Nacional quede en manos de los liberales. De concretarse esta alianza, ambos partidos alcanzarían 90 votos, más de la mayoría absoluta (85) para pasar todas las leyes en el Congreso sin ocupar a Libre.
Sin embargo, esta posibilidad es improbable ya que la designada presidencial electa, María Antonieta Mejía, mano derecha del presidente electo, Nasry Asfura, aseguró que los nacionalistas tienen el derecho de presidir también el Congreso y que su líder máximo nunca le ofreció a Nasralla el Congreso o cosas por el estilo.
Sin embargo, dejó entrever que si un liberal reunía los 65 votos, ese debe de quedar. Su mensaje se centró en asegurar que el presidente electo no se va a meter en cosas de otro poder del Estado, lo cual sería raro, porque todo titular del Poder Ejecutivo interviene en esta elección de segundo grado para integrar la junta directiva del Congreso Nacional.
De acuerdo a algunas versiones de prensa, Samuel Martínez habría respondido que siempre sería diputado, sea que quede de titular o de suplente.

