El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo impuso una nueva restricción a la Iglesia católica en Nicaragua al impedir la realización de misiones pastorales y visitas casa a casa para la predicación del Evangelio en la Diócesis de León.
La disposición, atribuida a las autoridades sandinistas, limita una de las prácticas tradicionales de la Iglesia católica, que consiste en el acercamiento directo de sacerdotes y agentes pastorales a las comunidades.
Esta acción se suma a otras medidas aplicadas por el Gobierno nicaragüense contra la Iglesia católica en los últimos años, en un contexto de tensiones entre el Estado y la jerarquía religiosa.
Hasta el momento, no se ha emitido un pronunciamiento oficial que explique las razones de esta prohibición, mientras continúan las restricciones a las actividades religiosas en distintas zonas del país.

