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Un billete que incomoda: la imagen de Berta Cáceres desnuda la desinformación en Honduras

San Pedro Sula. Una escena cotidiana en un comercio se convirtió en el reflejo de un problema más profundo: la desinformación normalizada en la sociedad hondureña. El hecho fue relatado a través de un mensaje de WhatsApp que fue reenviado a distintos grupos, no como anécdota graciosa, sino como síntoma de una falla estructural.

La persona intentó pagar con el nuevo billete de 200 lempiras, puesto en circulación en enero y que lleva el rostro de la lider indígena y ambientalista Berta Cáceres. Sin embargo, la cajera, visiblemente confundida, reaccionó con sorpresa y rechazo. “¡Ay no! ¿Qué es eso?”, exclamó, negándose a aceptarlo pese a la explicación de que se trataba de una moneda oficial del país.

En cuestión de segundos, la mirada de sospecha se extendió entre los presentes. El portador del billete fue observado como si intentara introducir dinero falso, sin que mediara verificación, consulta o simple curiosidad. Finalmente, una señora accedió a cambiar el billete por dos de 100 lempiras para que la compra pudiera concretarse.

Más allá del episodio puntual, el relato deja una reflexión incómoda: no se trata solo del desconocimiento de una cajera, sino del reflejo de una sociedad que convive con la ignorancia como algo cotidiano. 

La desinformación no solo genera vergüenza o incomodidad, también empobrece el debate público y limita la capacidad ciudadana de exigir derechos, cambios y rendición de cuentas.

El billete de 200 lempiras con la imagen de Berta Cáceres no es únicamente un medio de pago; es también un símbolo. Cáceres fue una líder indígena del pueblo lenca, feminista y defensora del medio ambiente. Cofundó en 1993 el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH) y lideró la oposición al proyecto hidroeléctrico Agua Zarca, que amenazaba el río Gualcarque, considerado sagrado por su comunidad. Su lucha logró frenar el proyecto, pero también la colocó en la mira de poderosos intereses.

En marzo de 2016, Berta Cáceres fue asesinada en su casa en La Esperanza, tras años de amenazas. Su muerte generó indignación a nivel internacional y evidenció la violencia que enfrentan los defensores del medio ambiente en América Latina. En vida, recibió el Premio Ambiental Goldman en 2015, uno de los máximos reconocimientos mundiales en esta materia.

Lejos de ser una figura partidaria, su legado trasciende fronteras e ideologías. Sin embargo, la imagen de Cáceres en el nuevo billete también ha sido objeto de polémica reciente. Hace una semana, la diputada del Partido Nacional, María José Sosa, publicó un mensaje en redes sociales que fue interpretado como despectivo: “Amigos ñangaras, si quieren guarden un billete de 200 lempiras de recuerdo para que Berta les acompañe”, escribió, asegurando además que desde el Congreso buscará “recuperar la identidad nacional”.

Las reacciones no tardaron. La comunicadora Cesia Mejía cuestionó el enfoque del comentario y recordó que la lucha de Berta Cáceres no pertenece a un partido político. “Su nombre y su labor destacan en países europeos y americanos”, subrayó, apelando a la dimensión universal de su causa.

Entre el billete rechazado en una caja registradora y la polémica en redes sociales, el mensaje es claro: la figura de Berta Cáceres sigue incomodando, no por lo que representa, sino por lo que revela. Un país que desconoce su historia reciente es un país vulnerable a la manipulación y al olvido. Y mientras la desinformación siga circulando con más fuerza que el conocimiento, el problema no será el billete, sino lo que dice de nosotros como sociedad.

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