Sulaco, Yoro. Un audio que circula como pólvora en las redes sociales ha puesto en vilo a este municipio. En la grabación, la voz de un hombre que se identifica como Esteban, mejor conocido en el bajo mundo como «El Diablo», lanza un mensaje que desnuda la compleja madeja de violencia que envuelve a la región. Lejos de un simple comunicado, sus palabras son una declaración de principios, una advertencia y una acusación directa contra las autoridades.
En el mensaje, el líder de la estructura criminal conocida como el cartel de «El Diablo» se desmarca de las muertes violentas y extorsiones que azotan a los comerciantes y habitantes de la zona.
Con un tono que oscila entre la amenaza y la justificación, asegura que quienes están cobrando este «impuesto de guerra» a nombre de su grupo son en realidad pandilleros y mareros a quienes, según sus palabras, la Policía Nacional les ha dado «cabida».
«Haciéndoles saber que nosotros no extorsionamos, no robamos, ¿verdad? Y a nombre de nosotros están extorsionando. Están extorsionando los pandilleros y los mareros», se le escucha decir en el audio.
La arremetida de «El Diablo» no se detiene ahí. En su alocución, critica duramente la presencia y la labor de la fuerza de seguridad en Sulaco. Según su relato, un contingente de aproximadamente 100 policías se encuentra en el municipio con la supuesta misión de capturarlo, pero él los acusa de pasividad y, peor aún, de ser cómplices de la situación.
«La policía no viene a hacer nada. Ellos dicen que darme captura a mí. ¿Dónde están? Yo no los miro. (…) Apostemos que solo llegan ellos al pueblo y le van a pedir extorsión a los mototaxis, a todos los negocios. Así trabajan ellos», sentencia en el audio, poniendo en tela de juicio la integridad de los uniformados.
Con una mezcla de cinismo y autoridad, el jefe criminal exige la salida de la Policía del pueblo, argumentando que su única función es molestar a la «gente humilde» y quitarles sus pertenencias.
«Con mucho respeto para el señor director general, pues le pido de que quite la policía. Que quite todos los policías que están poniendo porque nada andan haciendo, ¿verdad? (…) Para que vengan a molestar a la gente humilde, quitarle las motos, el dinero que vienen de trabajar», añade en su mensaje, buscando posicionarse como un supuesto protector de la ciudadanía frente a un Estado ausente o corrupto.
En la parte más escalofriante de su pronunciamiento, «El Diablo» confiesa sin titubeos un crimen: el asesinato de un sujeto al que identifica como «Felipe». Justifica el hecho como un acto de venganza por la muerte de dos jóvenes del pueblo, de quienes asegura no eran sus colaboradores, pero a quienes decidió defender por ser parte de la comunidad.
«A Felipe. Yo lo maté personalmente. ¿Por qué? Porque él mandó a matar a los dos muchachos que habían muerto. (…) Ese yo lo maté. ¿Por qué? Porque fue a matar a los muchachos, hombre. Y los muchachos no les hacían nada. Tampoco los muchachos no trabajaban para mí. Pero eran del pueblo», confiesa.
El audio deja al descubierto la fragilidad del orden en vastas zonas del país.

